jueves, 20 de julio de 2017

Vuelta breve al presente

De lo de Italia llevo contado menos de un día, que ya es contar despacio; pero puedo hacerlo todavía más lento metiendo en medio un poco de presente: ayer me fui a Sober (no Sóber), en la Ribeira Sacra, que estaban mi madre y dos de mis hermanas pasando unos días allí.
Aprovechamos para ir al cañón del Sil, que ninguno habíamos estado nunca. Es un pantano (de los de Franco) que convirtió el cañón del río en un lago metido en un cañón. Se coge en Os Chancís (todos los detalles, aquí) y es una hora en catamarán viendo paredes muy inclinadas, con una gama de árboles de muchas tonalidades y combinando a la maravilla con las rocas: puro gusto japonés. Os pongo una foto, aunque no le hace justicia:



Esta especie de morrena es un viñedo, delirantemente absurdo, pero a la vez muy bonito:


Nos contaban que tienen que llegar en barcas para vendimiar. Que no sacan ni para cubrir gastos. Que continuaban por amor al terruño: yo ahí vi la mano de alguna subvención europea, pero no me hagáis caso.

Antes habíamos ido por una ruta de antiguos molinos. Bien cuidada, sería como pasearse por el monte Fuji: robles, pequeñas construcciones, un río serpenteante.

Comimos en Sober (no Sóber) y en O Xugo nos pusieron cantidades industriales de comida. Muy celebrada fue la ensalada para una familia de ocho que le pusieron a mi hermana.

Y por la tarde, a San Estevo de Ribas de Sil, ahora Parador. De la Iglesia, lo mejor el frontal medieval que recuperaron de una pared hace años. De vuelta, pastas en las monjas de Ferreira de Pantón.

Todo el recorrido era una maravilla de paisaje, de árboles. Es la Galicia mejor.

miércoles, 19 de julio de 2017

Viaje a Italia 7 - Urbino 1

Con la mala conciencia (en realidad no, es pura pose) de no pagar una multa por llegar veinte minutos tarde al aparcamiento y sabiendo que ni podríamos acercarnos a Recanati, que resultó que estaba a sólo siete kilómetros (bye, Leopardi), nos dirigimos a Urbino, que para mí hasta ahora era el QUCC (Quaderni Urbinati de Cultura Classica) y Bruno Gentili y en adelante será una pequeña ciudad muy bonita, con un edificio precioso, el Palacio Ducal, que representará lo mejor de la arquitectura renacentista. Aquí Federico de Montefeltro creó un emporio:


Bajo la ventana veis el FE DUX, eso mismo que pone en un cuadro de Santa María del Campo (vueltas que da la vida), este de la muerte del Bautista.


El patio central era de una armonía inenarrable (pero al menos podéis mirar la foto):


Hablamos con grandísima aprobación de las escaleras, de extensión perfecta para subir y bajar como paseando: una maravilla.

Allí está la Galleria Nazionale delle Marche, con pintura de un nivel estratosférico, muy ligada al Duque y cosas de su palacio,. Por ejemplo, esto es de su alcoba:


Ahí tenían, por abrir boca, uno de los cuadro de arquitectura renacentista más famososl, la Città Ideale, atribuida (pero eso es una lotería, cada vez lo veo más claro, o más oscuro en realidad) a Luciano Laurana:


De wikimedia. De ahí podéis mirar muchos datos.

martes, 18 de julio de 2017

Viaje a Italia 6 - Loreto 3

En Loreto estuvimos hora y media, pero en el blog puedo alargar todavía más la visita, porque había en la cabecera varias capillas neogóticas. La central era la que sufragaron los de habla alemana y que hizo Ludovico Seitz. Esta es la primera impresión que tuvimos:





Pero mejor os pongo fotos de wikimedia:


En la foto queda algo más kitsch de lo que me pareció allí.


En cualquier caso, estaba hecho con un grandísismo cuidado y amor al detalle:


El pintor, hijo de otro pintor alemán del grupo de los nazarenos, no cae en lo decorativo, aunque está detrás todo el amor a lo artesano y toda la deuda romántica. Pero tmabién el deseo no del todo logrado de entroncar con el arte previo al romanticismo y de transmitir algo trascendente:


Aquí la Asunción / Dormición de la Virgen y un repaso de la historia del arte alemán a la vez:


Aquí es donde creo que da lo mejor de sí, entroncando con la tradición alemana del XV-XVI:


O aquí, más de lo italiano:


En comparación, la capilla Polaca (fotos de wikimedia) era casi como un preludio del arte soviético. Aunque parezca increíble, esto es la victoria de Jan Sobieski:


Y esto, la de 1920 contra los rusos, pero no puede ser más rusa en evocación:



Del otro lado, la capilla italiana, ya de los 50/60 era un bajonazo:


Mirad la perrita Laika:


Así que, al final, aunque no me rinda del todo a Seitz, lo prefieron a mucho de lo que vino después. Había tambíen una capilla francesa que caía por el lado de lo demasiado redondeado y sentimental, aunque bien en realidad. Y dejo de lado todas las pinturas de la cúpula de Loreto, que tenían también mucho que ver (si uno iba con prismáticos):

lunes, 17 de julio de 2017

Viaje a Italia 5 - Loreto 2

Pero a lo que íbamos primariamente a Loreto era a ver la Sacristía de san Juan, de Luca Signorelli, una de las estrellas del viaje.
Yo no sabía qué me iba a encontrar, así que me llevé una sorpresa mayúscula, una capilla llena de frescos preciosos con los apóstoles abajo, en una fila superior evangelistas y padres de la iglesia latina intercalados y arriba ángeles.que bien podría ser también musas con Apolo:




[estas dos fotos, de wikimedia]

Los muebles de madera tenían decoración de taracea (intarsie, en italiano). En la primera fila estaban los apóstoles. Encima alternaban evangelistas y padres de la Iglesia latina y arriba ángeles o si quieres, Musas con Apolo, que todo se puede compatibilizar.

Estas fotos son mías:






Lo que más me impresionó (era la fiesta de santo Tomás. Ese día todo coincidía) fue verle con la mano junto a la llaga del Señor:




Os pongo esta foto de wikimedia, para que lo veáis mejor:


El color, la composición, el peso de las figuras, los pliegues, todo era admirable. Yo he acabado perplejo con Signorelli porque puede ser muy bueno (aquí y en Orvieto) y a la vez flojo (en Cortona). Un enigma.

El suelo era también digno de verse:


Esto no lo vimos, porque estábamos a la entrada, parados por una verja, mirando con atención todo, pero tanto como para ver la pared de detrás, encima, no:


En la nave central de la iglesia había otras pinturas suyas, pero casi ni me fijé: no dio tiempo a tanto.

viernes, 14 de julio de 2017

Viaje a Italia 4 - Loreto 1

Estábamos en la costa del Adriático y nuestro siguiente objetivo era Loreto, a ver los frescos de Luca Signorelli en la sacristía de san Juan.
Me hacía a mí mucha ilusión ir: es un santuario de la Virgen que tiene algo de Tierra Santa, en concreto las paredes de la casa de Nazaret en el centro de la iglesia, recubiertas ahora por una fastuosa decoración renacentista de mármol.



Llegamos, dejamos el coche en un aparcamiento, calculamos un tiempo y nos lo acabamos saltando (la multa no la pagué, ejem), porque hubo muchísimo más que ver de lo que esperábamos.
Loreto a mí me recuerda a las letanías lauretanas (=de Loreto), a una amiga de mis hermanas que ahora es monja de la madre Teresa, a un viaje que hizo san Josemaría. Era un sitio para quedarse y para rezar: se estaba muy a gusto allí. Dentro de la Santa Casa ponía: Hic Verbum Caro factum est (=Aquí el Verbo se hizo Carne) y claro que impresionaba estar allí.
A la salida, un capuchino, anciano y con grandes barbas, comme il faut, sentado en una especie de carrito de helados (estoy exagerando), ofrecía bendiciones para familias: se acercaban y les daba la bendición. Muy bonito.

Con lo que yo no contaba era con encontrarme uno de los mejores sitio de arte neogótico hasta la fecha. Resulta que los soldados napoleónicos lo destrozaron y a lo largo del XIX y XX fueron arreglando capillas. Esta capilla que fue la primera que vimos, son de Modesto Faustini de entre 1886 y 1890, sobre san José (los he tomado de wikimedia). Mirad qué chulos:

















Quizá a alguno le parezcan un poco demasiado dulces, pero a mí no me apetece ponerme crítico justo con ellos. Son de un periodo como de repliegue, pero con una finura muy grande.

La cúpula estrellada, a tono:

jueves, 13 de julio de 2017

Viaje a Italia 3 - La flagelación de Atri



La otra tabla que vimos en Atri era una escena de flagelación, con un componente mucho más "contemporáneo" y "político", si se me entiende bien. Luego hay elementos de "diálogo" con la de la Natividad, empezando por la arquitectura:







Cristo en la columna y los que le golpean tienen cercanía con Signorelli. Pero aquí todo es mucho más claro, menos amontonado:


En la fila de espectadores de arriba hay claramente personajes contemporáneos. El de azul, que destaca, puede ser, relata refero, Fernando el Católico. Mirad que el tapiz está decorado con granadas (el otro día me enteré de que las ponen en la tumba de Catalina de Aragón y me gustó). Pero ocuparía el lugar de Pilato, no muy airoso, con lo que todo el supuesto mensaje se complica:



Las granadas:


Más de cerca:




Estos dos personajes tienen claramente carácter propio y pueden ser artistas contemporáneos del autor de las tablas, algo muy habitual en todas las pinturas de esa época, como pude comprobar:


Arriba, ángeles que se ciernen. Seguro que esos parapetos de la muralla de ladrillo os recordarán a España, aunque por allí vimos también cosas parecidas:


Encima de la columna está una estatua de un César victorioso, pero el que gana es el perdedor, no él:


Y en vez del niño desvalido de la otra tabla, aquí está la túnica sobre las piedras:


Ha habido todo tipo de teorías sobre quién es el autor de las tablas. Hay ecos de Signorelli y Perugino, pero todo el mundo está de acuerdo en que es un pintor español, pero quién, ay, esa es la polémica.

Nosotros, muy contentos y muy cansados, acabamos en la pizzería Acquaviva, en honor del señor de Atri que quizá fue quien encargó esas tablas y que estaba del lado de los franceses, el tío. Pero bueno, que si encargó estas tablas, algo bueno hizo.