lunes, 27 de febrero de 2017

«Un largo etcétera», de Enrique García-Máiquez



Hasta la portada se hace clásica, por comparación con el primer volumen de sus Diarios en la misma colección: de los muchos colores hemos pasado a un blanco reposado, acorde con lo que es este libro: la serenidad de una vida contada en lo diario.
Hace bien Enrique en hablarnos en el prólogo [PDF] de su sorpresa al releer lo escrito en esos años en el blog, cuando pensaba en preparar este libro, y comprobar que se sostenía, que valía. De un escritor maduro se espera que sepa cuándo algo está bien escrito y si merece publicarse.
Sobre todo el libro es la constatación del prodigio de ver vivir a sus hijos, ese don inesperado. También de los infinitos matices de la vida de matrimonio. Es además el libro suyo más confesional, con diferencia, siendo consciente, como tiene que serlo, de que contar lo que cuenta será como poner un trapo rojo ante el toro de la perplejidad de los que no se imaginan que alguien siga girando en torno a Dios y que además lo cuente.
Qué libro feliz, Enrique. Qué bien.

viernes, 24 de febrero de 2017

Viena 57 (La Caja Postal de Ahorros de Otto Wagner)

Fue grande el chasco con la iglesia de Otto Wagner, así que me alegró mucho lo mucho que me gustó mucho su edificio de la Caja Postal. Y yo creo que se nota hasta en mis fotos, mejores de lo habitual:





Aquí una vista lateral, es una manzana enorme:



Y esto son las molduras de la fachada, con clavos metálicos:


La marquesina, con esas columnitas tan finas:


Seguía allí la cabina de teléfonos, con un cartel muy chulo («Teléfono público de monedas»)




A la entrada, los muertos de la empresa en la 1ª Guerra Mundial, «por la patria» (für die Heimat):


Enfrente: «Bajo el reinado de su majestad imperial y real Francisco José I, construido por Otto Wagner 1904-1906»


La zona de oficinas al público es luminosa, ligera, aérea, estilizada:






También el trabajo en madera era excelente:


Muy innovador es el uso de piezas de cristal como suelo:


Y algo más rompedor todavía, los tubos de aire de calefacción:





Pero no sé por qué me molesto, cuando podéis ver este documental excelente (y si sabéis inglés, también atender a lo que dice):


Es de una serie muy chula, con programas muy buenos, por ejemplo sobre el convento de La Tourette, o santa Fe de Conques, o hasta del palacio de Congresos del EUR de Roma.

jueves, 23 de febrero de 2017

Hildebrand sobre humanismos, judíos y griegos

Del libro de Hildebrand (y es lo último que diré de él) me ha gustado mucho su argumentación sobre teología de la historia, sobre Israel y Grecia como representantes de la humanidad, algo que está en los mejores filósofos de esos años, aunque con muchas variaciones, basta pensar en lo que escribieron gente como Simone Weil o Eric Voegelin. A mí me pasma la facilidad que tienen de ver las cosas «a lo grande», en grupos de miles de años.

Hildebrand pone a Israel como «el pueblo que representa a la humanidad (Menschheitsvolk
Israel ha sido el único pueblo consciente de la situación metafisica del hombre ante Dios, el único pueblo cuya vida se ha ido desarrollando in conspectu Dei, «ante la mirada de Dios». Si pensamos en Abraham, en Isaac y en Jacob, o en Moisés y David, nunca encontramos una u otra característica étnica (völkische Eigenart), sino al hombre qua hombre directamente frente a Dios. El hombre se nos presenta en toda su grandeza y su bajeza, en su anhelo de Dios y en su apostasía de Dios, atrapado en el oleaje de sus pasiones desordenadas y en su necesidad de Dios. El pecado no se considera nunca inocuo y sin importancia, como ocurre en determinadas fases de la historia de otros pueblos (me refiero a los griegos, que -aunque en un sentido completamente distinto- también se pueden calificar de representantes de la humanidad). Los abismos de la naturaleza humana que se abren a veces en el pueblo judío son aterradores y, sin embargo, se viven como abismos, se ven como lo que realmente representan in conspectu Dei. (...) Una y otra vez nos encontramos con el arquetipo de la tragedia del hombre. Todo está impregnado de la máxima solemnidad, de la gravedad de la situación del hombre, bañado por el aliento de Dios.
Todo lo humano solo puede percibirse en su auténtica grandeza y profundidad cuando se contempla a la luz de Dios, a cuya imagen ha sido creado el nombre. Cualquier intento por parte de un humanismo antropocéntrico de contemplar al hombre en sí mismo y separado de su ordenación a Dios lleva a achatar y vaciar de contenido lo humano. Todo idealismo puramente humanitario es frágil y pretencioso, como los intentos de Ícaro de alzar el vuelo. (357-8)
El siguiente argumento (Jesús nace hebreo) lo usaba también san Josemaría:
El hecho de que en su naturaleza humana Cristo fuese judío, que al nacer judío de la Virgen María tomase una naturaleza plenamente humana, configura el carácter de representante de la humanidad que posee el pueblo judío del modo más profundo y evidente. Cuando Cristo hablaba a Israel, hablaba a la humanidad, y la respuesta de Israel a su manifestación fue la respuesta de la humanidad. Los apóstoles, los discípulos que lo reconocieron y siguieron fueron representantes de la humanidad, como lo fueron los fariseos de todos los que lo crucificaron (359).
Y termino con un párrafo sobre el porqué de Israel ahora:
La actual unidad del pueblo judío y su difícil destino no se derivan de una religión concreta, sino de su rechazo de la verdadera religión. Por eso, de un modo indirecto dan continuamente testimonio de Cristo. Con sus innumerables sufrimientos y la continuidad de su existencia, los judíos constituyen como ningún otro pueblo la expresión del misterioso designio divino. Son la "nota pedal" de la historia humana y están rodeados de un misterio permanente. Una nota pedal es una voz de fondo que, sin entrar directamente en el tema musical, en su propia marginalidad y con su sola presencia se encuentra estrechamente ligada al conjunto, dotando a todo de colorido y participando de la armonía conjunta de la pieza musical (362).

miércoles, 22 de febrero de 2017

¿Y las flores, qué?

Es una época dulce de mi vida, me di cuenta al caer en la cuenta de que ni me daba cuenta de las camelias que han explotado por todas partes. Como hace bueno, los ciruelos de la Escuela de Magisterio están echando ya flores.
Cuando estaba, hace ahora diez años, tan asustado y de médicos, todas las flores me gritaban.
Pero hoy nada. Yo, sin pizca de melancolías.
Hace un momento, de camino aquí, me paré a hacerles un poco más de caso a los pobres narcisos, tan vueltos en sí mismos:







martes, 21 de febrero de 2017

Hildebrand, mártir de los congresos

En las Memorias de Hildebrand hay un relato, al final muy gracioso, sobre una Jornada franco-alemana en conmemoración de san Alberto Magno, en París, organizado por Étienne Gilson, el gran filósofo tomista, que le invitó en un momento delicado, cuando se estaba convirtiendo en una bestia negra de los nazis, recién ascendidos al poder.
De todos modos, Gilson no hizo más que ponerle trabas. Para empezar, le dijo que ni podía hablar mal de los nazis ni elogiar demasiado la Edad Media, porque el ministro francés era masón.
El acto empezó con la conferencia de Gilsón, que duró una hora. Siguió una actuación musical, que se alargó más de lo normal:
No sabía cómo iba a poder ajustar mi conferencia al tiempo que me quedaba. Al cuarto de hora de comenzar a hablar, Gilson me dijo: «Tiene usted que abreviar, el ministro de Cultura se está impacientando». No hay nada más molesto para un orador que verse obligado a acortar un discurso, sobre todo cuando no habla improvisando, sino siguiendo un texto escrito. Hice lo que pude, pero (...)
Vamos, que salió muy frustrado de allí:
Mi conferencia no tuvo el impacto esperado. De hecho, fue bastante pobre. Al concluir, el aplauso respondió a una mera cuestión de amabilidad y cortesía. No recuerdo qué dijo el ministro. Después del discurso me quedé a hablar con  Gilson y con el agregado de la embajada en un café. Al cabo de un rato, Gilson me dijo: "Ha hecho usted un gran esfuerzo. Hablar tanto tiempo en un idioma extranjero es agotador. Váyase a descansar". Y nos despedimos.
Sí que empatizo con esto, sí, no sé por qué.

Me cae muy bien Hildebrand. Varias veces en sus Memorias juzga a la gente por si les gusta Wagner (y entonces son majos) o no. Qué tipo, tan lleno de prejuicios como yo; y sin pudor en mostrarlos, como yo (aunque yo soy más de Haendel).

lunes, 20 de febrero de 2017

Hildebrand sobre pronazis

Dietrich von Hildebrand es un filósofo alemán, en la escuela de Husserl y Scheler, catedrático en Munich, converso al catolicismo. Había leído una biografía escrita por su segunda mujer, que no me gustó mucho, pero me ha impresionado Mi lucha contra Hitler, el libro que recoge sus memorias de esos años, escritas después, pero corroboradas punto por punto al final del libro por una selección de sus artículos contemporáneos, sin fisuras ni medianías contra los nazis, en años en que la tentación de rebajar, edulcorar, pactar o mirar para otro lado eran muy fuertes.
Luego todos fueron antinazis, pero él fue de los pocos que tuvo que huir de Alemania en 1933. Escapó a Austria y con el apoyo de Dollfuss, al que pone en los cuernos de la luna, intentó formar la opinión (que él todavía veía salvable en Austria) contra el pangermanismo nazi: a Dollfuss lo mataron y Hildebrand al final escapó, primero a Francia y luego a USA.

Es especialmente doloroso ver cómo describe, también sin tapujos la actitud de muchos católicos, empapados en buena parte de antisemitismo. Un peisodio tremendo: da una conferencia en el seminario de Viena y cuando defiende a los judíos de las acusaciones de los nazis, la mitad de los seminaristas se marcha. Habla de obispos que quieren compadrear con los nazis («no son tan malos, pobres chicos»), de católicos que saltan de alegría al leer que Hitler, antes de la guerra, en alguna ocasión hacía guiños de supuesta comprensión al cristianismo («mira, habla de Dios»), del provincial de los dominicos alemanes, que en una conversación con él, que se pone pronto tensa, le habla de catolicizar el nazismo. También se lleva su merecido von Papen, el político católico que se convirtió en tonto útil de Hitler y que, como embajador en Austria, le puso la proa a Hildebrand.

El gran enemigo es el nacionalismo, en ese caso el alemán, que eleva a unos sobre otros, olvidando que somos todos hijos de Dios y hermanos en Jesucristo. Y los judíos son, explica Hildebrand, la humanidad en su conjunto, los que nos representan a todos (355).

Es enormemente aleccionador. Y para mí ha sido un chute de reafirmación en mi intolerancia. Ya que no hay ya nazismo ni fascismos, gracias a Dios, que no me esperen «dialogando» con los estalinismos, por mucho que se disfracen.

Esto es de 1933:
En torno a Pentecostés, vinieron a Florencia algunos familiares. Me dijeron que no podía ser tan estricto en mis juicios respecto al nacionalsocialismo, ya que los jóvenes que los acompañaban se mostraban -en mayor o menor grado- partidarios de Hitler. Aunque ideológicamente no eran discípulos del nacionalsocialismo, veían con entusiasmo la novedad, la "rebelión" y el "progreso", la conciencia nacional, la "enérgica" emergencia de Hitler y su entrada en acción. Eran jóvenes atraídos por el nacionalsocialismo tal y como se presentaba en aquel momento en el ambiente; y algunos de ellos, católicos (112-113).
Aquí basta cambiar por el nombre de un partido actual en primera persona del plural y queda retratada buena parte de la población española, la juventud y los que «comprenden» a la juventud.

Y mientras Hildebrand tenía que huir de Alemania, esto es lo que se lee en cartas de Heidegger a su hermano.

viernes, 17 de febrero de 2017

Viena 56 (Inscripciones romanas)

Eh, no huyáis, que son muy chulas.

Una inscripción bilingüe, en griego y latín, de Alejandría, del año 10/11 d. C., pocos años después de que los romanos se hicieran con Egipto (lo de Cleopatra, etc.):


Si habéis estudiado Filología Clásica os quedaréis de piedra al saber que en Viena está el Senatus Consultum de Bacchanalibus. Esto es una copia con marco del XVI:


Y esto es el original, del 186 a. C., con todo aquello de prohibir las bacanales (y un montón de rasgos lingüísticos para comentar):







[Esta imagen, de wikimedia]

Aquí tenéis restos de la Lex Acilia Repetundarum y de la Lex Agraria (quizá alguno las ha estudiado en Derecho Romano):






jueves, 16 de febrero de 2017

Viena 55 (Escultura griega)



De lo que vi en el KHM, justo la parte griega y romana (con decoración del siglo XIX a la altura), prodigiosas, son las que más frustración me están produciendo al ver las fotos: no le llegan a la altura, ni de lejos.

Pero hagamos de la necesidad virtud:

Esta estatua votiva de Chipre, un kouros pero con toques orientales:



Este doríforo de Policleto, una copia romana del II d. C. muy buena, aunque esté un poco perjudicado, pero todavía es impresionante:





Este es el torso de un centauro, helenístico:







Pero es que en mármol todo queda mejor, aunque sea un trozo roto:




También una copia romana: Apolo sobre el omphalós (=ombligo). esa piedra que estaba en Delfos y que marcaba el centro del mundo:



Ya digo: una vergüenza lo mío con la sección de antigüedades del KHM, que es una maravilla: mirad las salas X y XI. Mirad esta Afrodita y Eros, mirad esta cabeza de Meleagro.

miércoles, 15 de febrero de 2017

La mar salada

Estamos traduciendo en clase Las Bacantes de Eurípides: me lo estoy pasando muy bien. Espero grandes cosas de esa tragedia sobre un dios que viene y no es reconocido. Aunque también hay versos que dices, bueno, quizá aquí le quedó un poco mal, o es que estamos tan resabiados que cosas que eran bonitas las hemos gastado.

Está hablando Dioniso de su vuelta a Grecia, pasando por Persia, Bactria (=Afganistán, más o menos), la Arabia feliz (=Yemen), hasta volver a Asia Menor, que está παρ᾽ ἁλμυρὰν ἅλα, «junto a la mar salada». O peor todavía si lo traduzco todavía más literalmente: «junto a la salada en salmuera».

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Por decir algo chulo del curso que empieza hoy, leyendo con los alumnos el poema de Arquíloco nuevo, cuenta que los griegos ante Télefo (y eso que eran «hijos de inmortales y hermanos») προτροπάδην ἀπέκλινον, que literalmente sería «en tropel se retiraban».
No sé si serán imaginaciones mías, pero προτροπάδην me suena muy onomatopéyico, «en tropel» pero con el ruido de los pies en desbandada en las pis y las ros.
Luego, lo de ἀπέκλινον, algo así como «se inclinaban huyendo» también es muy plástico, en un poema en el que se está justificando (o no, puede ser irónico, como se ve aquí) la huida en situaciones apuradas.

martes, 14 de febrero de 2017

Un curso sobre poemas encontrados en papiro

Mañana y pasado tendremos un curso breve, de actualización, sobre poemas encontrados en los últimos años, gracias a que algunos textos en papiro en Egipto aguantaron más de dos mil años enterrados en la arena.
Y qué cosecha, señores: dos poemas de Safo, uno de Arquíloco (sobre la huida en el combate) y otro de Simónides.

Este es el programa, si gustáis (todos, primeros espadas):
Miércoles, 15 de febrero (Aula C 12)

17:30 Helena Rodríguez Somolinos (CSIC): «Safo. El poema de Titono»

19:00 Marco Antonio Santamaría Álvarez (USAL): «Safo. El poema de “los hermanos” y fragmentos de otros poemas»


Jueves, 16 de febrero (Salón de Grados)

17:30 Emilio Suárez de la Torre (UPF): «El nuevo poema de Arquíloco»

19:00 Fernando García Romero (UCM): «El poema sobre la batalla de Platea de Simónides»

Facultad de Filología – USC – Santiago de Compostela


Podéis venir sin más (pero sin derecho a fotocopias) o matricularos (yo os digo cómo).